Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Violencia y religión. ¿En el nombre de Dios?

A.C.

Miguel García Baró, profesor del Instituto de humanidades Francesco Petrarca, catedrático de la Universidad de Comillas, Mohamed Ajana El Ouafi, coordinador de la Unión de Comunidades Islámicas en España, Olga Belmonte profesora de la Universidad de Comillas y Manuel Abella acudieron al Instituto de Humanidades Francesco Petrarca para tratar una mesa redonda titulada: “Violencia y religión. ¿En el nombre de Dios?” celebrada el pasado 12 de Febrero.

-“¿Por qué la vinculación entre religión y violencia?” Así comenzó Miguel García Baró. -“Es imprescindible que todo el mundo comprendamos que existen muchas clases de verdades y muchas maneras de estar en las muchas clases de verdades. Si pensáramos que las verdades son solamente de un tipo, las de la ciencia, que luego pueden encontrar su formulación técnica... si creemos que la razón no da de sí más que matemáticas, física exacta, entonces si tuviéramos algo parecido a una ciencia sobre lo divino y sobre lo humano, el que se cree en posesión plenamente de ella tendría una receta de orden técnico, un ingeniero de hombres hasta un ingeniero de dioses y podría sentirse en la extraña obligación de imponer a los demás su verdad como el gran inquisidor de la novela de Dostoyevski, solo que como armas más potentes que estarían auxiliadas con el prestigio de la ciencia.”

-Es imprescindible que todo hombre reconozca desde muy pronto que los problemas que afrontan la vida son, por lo menos son de dos órdenes completamente diversos. Hay misterios y hay problemas. Los simples problemas como las simples necesidades tienen siempre una manera de ser resueltos. Se tarda a los mejor siglos, milenios en encontrar la clave para resolverlos pero por fin, cuando la clave está dada el problema desaparece. Hay simplemente que crear una escuela en que se enseña a la gente como controlar ese problema y seguir adelante. La vida humana no tiene solo problemas, ni necesidades, tiene también misterios y en su centro un deseo que la lleva a algo tan extraño que cuando intentamos saciarlo crece, en vez de verse saciado y eso no es porque  aun no tengamos conciencia suficiente de lo que es la naturaleza humana, eso es que realmente, y esto es una verdad de la filosofía no de la ciencia, pero es que la ciencia no quien tiene el monopolio de la verdad, solamente tiene el monopolio de la verdad en ciertas parcelas y en ciertas maneras y es que es una verdad de la filosofía que en nuestra vida existen misterios que son precisamente cuestiones que nos van a estar siempre urgiendo, perturbando, estimulando, llenando nuestra vida de ansia pero también de una profunda crítica de todo a lo que tenemos a nuestro alrededor, una crítica de orden fundamentalmente ético y esa crítica de orden ético justamente nos lleva a otra vertiente del problema, a que existe en el ser humano un deseo que a medida que va aparentemente llenándose va en realidad creciendo, es decir que las fuentes de las que tomaos, la critica que lanzamos al desastroso mundo que nos rodea, esas razones de la crítica no proceden solo de nuestro gusto particular de que nos sentamos incómodos que son tan radícales que nosotros mismos estamos en tela de juicio por ellas, que proceden mas allá de nosotros, lo que las religiones llaman la trascendencia, aquello que esta radicalmente mas allá de la naturaleza humana del mundo. Que hay misterios en la vida lo podemos comprobar de mucho modos, pero el misterio fundamental es el que nos vincula con las posibles verdades que tiene  que ver con el sentido último de todas las cosas. Por tanto también con el sufrimiento por que cuando un sufrimiento tiene sentido, no es del todo un sufrimiento, se puede soportar, pero cuando hay sufrimientos que no presentan sentido o cuando uno mismo es el causante del mal entonces se abre una grieta en el mundo que parece ya muy bien explicado por lo científicos de la naturaleza o de la sociedad que no tienen ningún remedio y que obliga al hombre a pensar al hombre en términos morales en términos religiosos, posiblemente a rezar o a todo lo contrario a protestar contra Dios en ausencia de Dios a sentir solo nostalgia de un sentido del mundo y a revelarse…

¿Cuál es el centro mismo de la religión que yo profeso, que es el catolicismo? Pues el amor absoluto, como fundamento de todas las cosas."

Mohamed Ajana El Ouafi se cuestionaba:

-"¿Qué ocurre cuando alguien por algún error de concepto intenta entender el concepto de patriota de  forma errónea? Ocurren desastres. “Noticias de los tontos idiotas” es un libro que un pensador escribió sobre argumentos de personas que interpretan mal los hechos, algunas interpretaciones fueron graciosas pero otras desastrosas tanto para el individuo como para los que le rodean. La propia sociedad independientemente de los pensadores que de alguna forma pueden detectar donde esta la verdad cuando tienen una sensibilidad de pensamiento detecta aquellas ideas raras que hay que rechazar y otras que son medianamente sensatas."

La profesora Olga Belmonte planteó la necesidad de una distinción: cuando hay idolatría es cuando surge la violencia.

El profesor Manuel Abella propuso el tema de la instrumentalización de la religión en términos políticos, es decir, la cantidad de contenido político que asume la propia religión.

La mesa redonda suscitó infinidad de dudas en esta cuestión tan difícil de aclarar sobre las responsabilidades de la religión y su vinculación natural o no a la violencia y como afectan al hombre y las comunidades religiosas dispares.

Olga Belmonte, Miguel García Baró, Manuel Abella y Mohamed Ajana El Ouafi.

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