Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Un grano de sal

Sophie Grimaldi

La sangre de los cristianos de Oriente se está derramando. Es una masa humana rota, cansada  y sucia solo alumbrada por sus rostros. Cada uno de ellos es Jesucristo despreciado que sigue agonizando. Está pasando lo mismo que hace dos mil años, la humanidad  transita con indiferencia delante del Drama.

Hoy también está ocurriendo en muchas de esas casas bañadas por la luz oriental. Allí se mezclan el olor del hogar con la risa cristalina de un niño. Es una vida humilde, parecida a la de los Santos Inocentes de Belén. La mirada se aparta cuando algunos momentos después, el mismo niño de la risa clara yace en el suelo, martirizado. Este sufrimiento tiene un sabor metálico que sumerge el corazón humano y echa en él sus raíces junto a la desesperación. En este tiempo, nos sentimos como el barro adherido a nuestros pies. Parece que el cielo se está bajando y se mezcla con esta atmósfera asfixiante y mórbida.

De pronto, avanza una mujer mayor con la ropa usada. Su espalda se encorva haciendo casi  la reverencia a esta vida dura y penosa. Tiene las mejillas curtidas de sollozar pero intuye que “las lagrimas de la viuda se derraman en las mejillas de Dios (1)”. Aprieta el puño sobre todo lo que posee. Y de repente lo suelta. Tres monedas. Eso es lo que da la persona más generosa del Evangelio. Nunca es poco si es todo.

A los que lloran, que son injuriados y perseguidos (Mt 5,3-12), Dios les habla en seguida de sal (Mt 5,13). Sal de la tierra. ¿Por qué agotarse intentando verter montañas de cristales blancos sobre el mundo? Solo un grano, solo quiero ser un grano de sal. Minúsculo pero necesario, diminuto pero irremplazable. Porque lo más pequeño conmoverá a los que puedan más. En el jardín de los talentos, que cada uno haga fructificar lo suyo. Rebosantes de debilidades y miedos, aportemos lo que somos a nuestros hermanos sufrientes. Dios y los demás completaran la medida.

(1)Libro de Ben Sirac El Sabio (Si 35,18) « Les larmes de la veuve coulent sur la joue de Dieu. »

2000 SIGNES

Sophie Grimaldi d’Esdra es licenciada en Periodismo (UFV) con un máster en RRII y cooperación internacional (URJC). Es redactora jefa de una revista francesa de prospectiva y doctoranda en la UFV con una tesis sobre « La compasión en Simone Weil ».

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