Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

A mi íntima desconocida

Gemma Sobrecueva

Es imposible escribirte estas líneas sin sentir una emoción que me sobrepasa, al grado de tener que secar el teclado de vez en cuando. Me han pedido que te escriba esto y sin pensarlo he dicho que sí y ahora me enfrento a estar hablando con alguien a quien aún no conozco. Sabemos tan poco de ti y aun así nos parece muchísimo. Que eres mujer, que tienes ya uñas, hasta sabemos que eres inquieta y que tu cerebro está “bien irrigado”. Pasamos noches imaginando cómo serás, cómo hablarás, cómo será tu carácter y sobre todo, si podremos cumplir nuestra única misión para contigo: quererte bien para que te sepas amada por El Gran Amor de tu vida, Él, que te creó.

Hay tantísimos libros que me han recomendado, desde qué debo o no debo comer, si puedo teñirme o no el cabello, si es mejor caminar o reposar, hasta cómo debo hablarte desde ahora y hasta que crezcas para hacer de ti alguien feliz. ¿Para hacer de ella alguien feliz? ¡Qué fácil lo afirman por uno y otro lado! ¡Con qué ligereza a veces me parece que hablamos de ti! ¡TÚ FELICIDAD! ¿A cargo de mí? ¿De tu papá? ¿De leerme todos los libros, comer la mejor comida y darte la mejor leche? ¿Te haré feliz por nunca levantarte la voz ni decirte la palabra “no”? ¿Te haré feliz por cogerte en brazos o dejar de cogerte en brazos cada noche?  Impensable, Macarena. Tu padre y yo hicimos una noche un gran descubrimiento y es que no podremos nunca hacerte feliz. Porque tu felicidad no es nuestra para dártela, ni siquiera la propia es nuestra para auto-dárnosla. Porque el sentido de tu propia vida es un descubrimiento tan íntimo que, ni aunque ahora habites en mí, puedo descubrirlo para ti. Porque compartimos tu y yo una intimidad desconocida y porque en ese corazón tan pequeño que late tan rápido dentro de mi cuerpo habita un silencio sagrado que no compartes desde ahora ni conmigo ni con tu padre, porque hay una minúscula ventana para Tu Padre y sólo a Él le permites la entrada. Y el mirarte a través de una única imagen que no podemos dejar de contemplar, que viene de un frío aparato, y descubrirte así, tan pequeña, tan necesitada de cuidados, tan dentro de mí, y a la vez tan misteriosa, tan desconocida, tan grande, tan otra, nos hace sólo querer arrodillarnos y agradecer a Quien te ha dado el aliento por la tarea de recibirte desde ahora, tan nuestra y tan poco nuestra.

La belleza que he descubierto en el mundo y en los que lo habitan será tuya para descubrirla, la misericordia será tuya para experimentarla y la experiencia del amor del Amor será tan íntimamente tuya que desde ahora la miro de lejos y con sagrada reverencia.

Gemma Sobrecueva Uscanga es Licenciada en Comunicación Publicitaria y Empresarial por la Universidad Anáhuac de México, Máster Universitario en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid  y Máster en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, donde trabaja como Mentora Académica de la Escuela de Liderazgo Universitario. Combina su trabajo con su dedicación al inicio de la escritura de ficción.

6 Comentarios
6 Arturo Cruz Diaz
05/09/2015 7:04:57
Excelentes Palabras
Gema excelentes palbras, muy revelador el concepto de la felicidad y el sentido de la vida, no somos nadie para hacer o no hacer feliz a alguien, incluso a nuestros hijos, tenmos que darles las armas para que ellos encuentren su propia felicidad. Te felicito!!!
5 Paula M. Núñez
03/09/2015 22:09:26
Poner palabras a
Que hermoso es leer estas líneas y disfrutar con cómo has puesto palabras a algo tan grande, profundo, a menudo indescriptible... maravilloso y sagrado. Gracias por compartir esta intimidad con Macarena y con Él con todos nosotros, estoy embarazada y me recuerda la conciencia de que desde el inicio los hijos son de Dios y para Dios, siendo nosotros, sus padres con minúscula, humildes y privilegiados 'depositarios' de nuevos tesoros en vasijas de barro. Feliz maternidad Gemma y continúa escribiendo!!
4 Mônica de Mattod
03/09/2015 16:35:58
Para el Amor no hay desconocidos...
Además de conocernos y amarnos desde siempre y para siempre. ..nos promete y cumple la promesa de la felicidad...Sólo nos resta confiar...
3 Tincho Cuña
03/09/2015 14:36:08
Muy bueno
Muy conmovedor, muy bueno. Y definitivamente, a veces son tantas preguntas que uno se hace que luego con el correr del tiempo y la rápida adaptación que nosotros como padres logramos - de no saber nada a saberlo casi todo- nos hace ver que definitivamente somos un instrumento de Dios y que el ser padres es una tarea encomendada desde el cielo y solo para algunos.


2 Paulina Nuñez
03/09/2015 13:30:35
La felicidad...
'...y es que no podremos nunca hacerte feliz. Porque tu felicidad no es nuestra para dártela, ni siquiera la propia es nuestra para auto-dárnosla'... ENORME.
Con la verdad por delante el amor va seguro al estilo san Pablo 'Sé en Quién he puesto mi confianza...'
1 MENCHU DE LA CALLE
02/09/2015 13:22:13
Enhorabuena Gemma
Enhorabuena por el regalo de tu íntima desconocida Macarena... y sobre todo felicidades por tener tan claro desde ya que no somos dueños ni controladores de la vida y de la felicidad, ni propia ni ajena. Un buen comienzo para la maternidad. Gracias por recordármelo, soy madre desde hace quince años y se me sigue olvidando en el día a día tantas veces!!!
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