Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Quiero que tú seas

 María Roldán

“No será fácil. Será muy difícil. Tendremos que trabajar en esto cada día, pero quiero hacerlo porque te quiero a ti. Quiero todo de ti, para siempre. Tú y yo, todos los días”.

Diario de Noah, 2004

 

¿Por qué son tan difíciles las relaciones interpersonales si son fruto del deseo de nuestro corazón?

Durante mucho tiempo me he estado haciendo esta pregunta una y otra vez sin hallar una respuesta adecuada. Pero un día esto cambió mientras estudiaba a Zygmunt Bauman (sociólogo nacido en Polonia y premio Príncipe de Asturias 2010 por su concepto Modernidad Líquida) y su análisis de la tiranía del hombre moderno sobre la realidad en la que vive. El pensador polaco explica muy bien como el hombre de este periodo decide quitarle la soberanía a Dios y se autoproclama “yo soy el que soy”. Como consecuencia, las relaciones interpersonales quedaron dañas.

Hasta ese momento, el ente entre los entes era Dios y gracias a su amor infinito nos concedió el estatus de sujeto por participación. Cuando el hombre asumió el rol de absoluto, nuestra dimensión social cambió, cada uno de nosotros pretendía y pretende convertirse en alfa y omega sometiendo a los demás a objetos que sufren nuestros deseos tiranizantes.

Pero resulta que esto no es nuevo. Ya en el pasaje del Génesis de la Biblia se hace mención a este hecho. Cuando Adán y Eva comen del fruto prohibido y se “les abren los ojos” lo siguiente que deciden hacer es vestirse. ¿Por qué? Experimentan en sus carnes que la mirada del otro quiere cosificarles y hacer uso de ellos. Ambos se visten como defensa ante la mirada del otro.

Se estableció la lucha entre quién es el sujeto y quiénes son los objetos. Las relaciones interpersonales fueron dañadas, por eso podemos entender por qué es tan difícil aceptar al “otro” como es, sin querer ejercer el dominio sobre él. Mark Davis, director del Instituto Bauman y sociólogo, no paraba de repetir esto en una reunión que tuve con él: María, las relaciones personales hoy en día son complicadísimas, frustrantes…. En seguida me vino al pensamiento las veces que he experimentado esto; algo que, probablemente todos, habrán experimentado también.

Dos días después reflexioné sobre aquello e intuía la pérdida de algo o alguien en las relaciones interpersonales, intuía que el problema tenía su origen en el principio de la Modernidad y concretamente cuando se dió el giro copernicano moderno, momento en que el hombre se hizo dueño de la realidad. No dejaba de preguntarme qué se había perdido.

Un día cualquiera, ¡eureka!, resulta que lo que se ha perdido era el tercer agente en las relaciones, Dios. Las relaciones pueden establecerse "limpias" de tiranía cuando pasan por la mirada de Dios. Ahora puedo entender por qué siempre he oído que las relaciones matrimoniales y/o de vida consagrada son triangulares. Esta era la forma original establecida en un principio y es la garantía, aún hoy, de que se restablezcan relaciones de amor que permitan la promoción del otro y no la continuación de mí mismo en la otra persona.

Ahora entiendo por qué el gran maestro René Girad señala en todos sus análisis literarios la existencia de relaciones triangulares entre los personajes de las novelas. Este hombre moderno busca este tercer agente de forma innata pero en sujetos equivocados que la mayoría de veces le lleva a establecer relaciones de vértigo con todo lo que le rodea.

A esto estamos llamados, YO, DIOS, EL OTRO, EL MUNDO. Esto es lo que vino a restablecer Jesucristo con su encarnación y su revolución del corazón, la salvación del hombre de sí mismo, mostrándole el amor libre de egoísmo realizado en la Cruz, el “Sermón de la montaña” o en la Carta de San Pablo en su “Himno a la caridad”. Todos ellos hacen referencia a que los cristianos o los hombres y mujeres en general, estamos llamados a empezar las relaciones interpersonales por el “tú”, lo que desarticula la guerra de “yoes” por el intento de dominación del otro.

6 Comentarios
6 Gustavo Aguirre
03/02/2016 22:04:00
Gracias María!!. Me ayudó a salir del modo avión semanal en el que vivo...
5 Manuel Tudor
03/02/2016 15:51:52
Una gran sintetización, en tan pocas lineas es posible entender la problemática de las relaciones humanas actuales y su origen.
4 Eugenio
03/02/2016 15:33:53
Ojalá muchos jóvenes pensasen como tú. Ánimo, sigue exponiendo reflexiones a la luz de ese mismo espíritu.
3 Teresa
03/02/2016 14:51:01
No somos Dios, pero nos lo creemos
Ojala se pensara asi en las Universidades, cambiaría la faz de la tierra
2 sara roldan ramos
03/02/2016 12:25:12
Análisis precioso. Lleno de cariño y encuentro con Dios.
1 Patricia
26/01/2016 23:11:24
Gracias por la reflexión. Concisa y al grano. Punto de partida esencial para el matrimonio. Gracias María
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