Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

La piedra de Magdala

Instituto John Henry Newman

Una ciudad de los tiempos de Jesús

Magdala posee una enorme riqueza cultural e histórica tanto para los judíos como para los cristianos. Se encuentra ubicada entre la orilla occidental del Mar de Galilea y la base del Monte Arbel. El sitio ha sido identificado con la antigua ciudad de Migdal Nunia (hebreo/arameo) que significa “Torre de pescado”. Fue una de las ciudades más importantes de Galilea durante la época del Segundo Templo, tanto a nivel sociocultural como económico. Magdala es conocida en las fuentes cristianas como la patria de María Magdalena y fue uno de los lugares donde Jesús ejerció su ministerio público.

Flavio Josefo, el historiador judío del siglo I, cuenta cómo la ciudad de Magdala se unió con entusiasmo a la revuelta judía contra el poder romano en el año 66 d.C., provocando la ira de Roma y la posterior destrucción de la ciudad a manos de las legiones romanas. La ciudad nunca fue reconstruida y quedó sepultada por un deslizamiento de tierra del monte Arbel.

“la antigua ciudad de Migdal Nunia (Hebreo/Arameo) significa: Torre de pescado. En griego se conocía también con el nombre Taricheae que hace alusión a la industria de la salazón del pescado”

Un gran descubrimiento del siglo primero

Las excavaciones de Magdala, en su segunda fase, comenzaron en 2009 y descubrieron en la parte norte de la ciudad, el mercado, el puerto pesquero, las piletas donde se salaba el pescado para su exportación, una amplia zona residencial que incluye que incluye algunos baños rituales, una sinagoga del siglo I y dentro de ella un bloque de piedra que ha sido denominado por los expertos como la “La Piedra de Magadala”.

En el interior de la sinagoga se descubrieron también 3 monedas que permiten situarla en el contexto del siglo I (de los años 29,43 y 63 d.C.), pero no más allá de ese año, lo que concuerda con el relato sobre la destrucción  de la ciudad de Flavio Josefo.

La piedra

La piedra encontrada en sus ruinas difiere del tipo de piedra blanda usualmente empleada por la arquitectura decorativa de la región de Judea (se trata en este caso de una roca granular semejante a un tipo de cuarcita).

Tiene 55 centímetros de ancho y 67 de largo, 33 de altura a los que hay que sumar los 7 centímetros que miden los cuatro pies de apoyo. La superficie no es completamente horizontal, sino que está ligeramente inclinada hacia uno de los lados. Las imágenes de los relieves, han sido identificadas contrastándolas con motivos similares de monedas judías, piedras decorativas, osarios, y paredes de edificaciones de la época del Segundo Templo, y representarían detalles del Templo de Jerusalén, incluyendo el Santa Sanctorum. La forma general es similar a la de un kibotos (cofre usualmente hecho de madera en donde se guardaban los rollos de la Torah). Es posible que se usara como apoyo donde desplegar el rollo de la Torah durante su lectura.

Menorá y Ánforas

En la cara frontal, podemos ver claramente un candelabro de siente brazos (7), la Menorá, símbolo característico del judaísmo durante el período Asmoneo, y debajo de ella un altar y dos grandes ánforas (8). Es posible que este altar sea una interpretación esquemática del Altar de los Sacrificios, que se hallaba en el patio donde se erguía  el Santuario: los cuatro pequeños cuadrados en cada esquina probablemente hagan referencia a los cuatro cuernos del alatar visto desde arriba, al contrario que la Meroná y las ánforas, que están descritas desde una perspectiva frontal. Una de las ánforas contendría aceite para las lámparas mientras que la otra, agua, asociada a los sacrificios. La Meroná, cuya figura esculpida es la más antigua representación del candelabro del Segundo Templo que se conoce, presidiría la entrada del Santuario (Heikhal). Detrás de las ánforas y la Meroná. En la parte superior, encontramos un arco de entrada sometido por dos grandes columnas.

Laterales

A los costados de la piedra, dos relieves similares representarían las dos paredes y las columnas que rodean al Santuario. Aunque algunos expertos también señalan que podría tratarse de las ocho puertas (3) (cuatro y cuatro) de AZARA (el patio principal). El objeto que cuelga de una de las cuatro puertas describiría una lámpara (4). Esto estaría en consonancia con lo que sabemos del tratado Middoth (1,9), que recoge la Mishná, según el cual la oscura Mesiba (pasaje) estaba iluminado por velas.

El velo del Templo

La cara superior tiene en su centro un rosetón de seis pétalos (5), rodeado por otros seis pétalos, tres arriba y tres abajo, y dos columnas con capiteles palmiformes (6). El rosetón y las columnas de capiteles palmiformes representarían el velo, sin embargo, en la época del Segundo Templo se evitaba el arte figurativo, por lo que resulta normal que los querubines fueran reemplazados por la imagen del rosetón, muy en boga en aquel tiempo.

Debajo del rosetón, dos figuras, una a cada lado, podrían sugerir la Mesa de los Panes, que se encontraba en el interior del Santuario. Esta forma de representación de la Mesa de los panes –con terminación angosta- concuerda con representaciones semejantes halladas en monedas del período de Mattathias Antigonus (siglo I a.C.). Sobre la mesa, según aprendemos del Levítico (24,5-9), se colocarían las ofrendas en dos pilas de 6 panes. Estas dos pilas estarían representadas por los dos cuadrados que se encuentran sobre las dos mesas.  

Los relieves en forma de corazón son probablemente hojas de hiedra; según la Carta de Aristeas, hojas de acanto, vid y hiedra decoraban la Mesa. Su distribución en la cara superior cumpliría, presumiblemente, una función decorativa para llenar los espacios vacios (horror vacui).

Carro de fuego

En la cara posterior se distinguen con claridad las dos ruedas que están en el centro (1). Las marcas debajo de las ruedas podrían repensar llamas de fuego (2) que simbolizan el Carro de fuego de los querubines del que habla Ezqequiel (cap. 1 y 10), o la carroza de Dios mencionada en el libro I de las Crónicas (28,18), que según David habría de ser construida en el Sancta Santorum. Este relieve haría referencia a la presencia de Dios que se hallaba tanto en el santuario terrestre como en el celestial.

 

 

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