Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Vicente Lozano: 'Shakespeare te habla a ti'

A veces huimos de las obras literarias o películas trágicas porque ya tenemos suficiente “tragedia” con los sufrimientos que nos trae la vida. Además, seamos sinceros, no nos gustan las cosas que acaban mal.  Sin embargo y para mi grata sorpresa, hay autores como Shakespeare que a través de la tragedia nos enseñan a leer entre líneas, a mirar de una manera diferente y a descubrir en la propia vida atisbos de esperanza cuando todo parece difícil de comprender.

En esta breve entrevista, Vicente Lozano, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, nos da algunas de las claves que son imprescindibles para entender al autor y con él, nuestra propia vida.

 

¿Cuál es el motivo por el que se lleva a cabo este curso sobre Shakespeare ?

 

Este curso forma parte de los programas que ofrecemos a los padres UFV, por una parte para dar a conocer actividades dela Universidad, establecer una relación, que los padres vean la Universidad como algo más que un sitio donde mandan a sus hijos y proporcionarle temas que sean interesantes. Y evidentemente  Shakespeare es un autor fundamental que genera reflexión e interés.

 

Teniendo en cuenta que Shakespeare es un autor cristiano ¿Está abierto el sufrimiento a la esperanza o conduce a una desesperación trágica? 

 

Uno de los grandes temas en las discusiones sobre Shakespeare es supuestamente su catolicismo y su dimensión trascendente. Entonces, hay toda una línea de investigación en Inglaterra que establece que, en este autor, no hay preocupación religiosa ni hay interés alguno por la trascendencia. Sin embargo, el Shakespeare que vemos en este curso, que analizamos el Dr. Ángel Barahona y yo, sí que hablamos de un William Shakespeare cuyo padre es católico y que tiene, sobre todo, un profundo sentido por el más allá, por el sentido de la vida más allá de la muerte y por la esperanza, que es el tema fundamental por ejemplo en Hamlet.

Sí que es verdad que en Shakespeare cada vez más hay un mayor pesimismo. Las primeras obras son más optimistas, en las últimas tiene una concepción de la vida más negativa, más dura, pero siempre está la idea de que tiene que haber algo que da un sentido. De hecho Hamlet, dos o tres veces a lo largo de la obra dice:  “No me puedo suicidar porque la religión lo prohíbe y porque no sabemos si hay algo que nos espera más allá, entonces hay que hacer frente a las crisis en el mundo real”.

En Shakespeare si que hay una concepción trascendente, sí que hay un pesimismo y a medida que pasa el tiempo cada vez considera que la vida humana es cada vez más difícil, la sociedad más despiadada, el ser humano tiene que formarse en un ambiente hostil. Pero también está siempre la esperanza. Pero la esperanza no está en este mundo.

 

En cuanto al amor en Shakespeare: ¿Es un amor que hace mejor al otro o que le condena?

 

En ese progresivo pesimismo de Shakespeare, en sus primeras obras, como por ejemplo el amor en Romeo y Julieta, ahí hay una concepción positiva del amor. La idea es que si te opones al amor en este mundo, acabas generando desgracia y el amor es un elemento fundamental en la existencia.

Sin embargo a medida que las obras de Shakespeare van avanzando, la concepción del amor es más negativa. Por ejemplo la  concepción del amor en Troilo y Crésida, donde el tema de la obra es “no hay lugar para el amor en este mundo tan cruel”.

 

Entonces podríamos decir que si no hay una contradicción en Shakespeare, por lo menos hay un cambio muy fuerte.

 

Sí, hay un mayor pesimismo y hay una concepción, que es ahí donde están las mayores discusiones sobre Shakespeare. Hay gente que piensa que Shakespeare sigue valorando el amor a pesar de las dificultades pero que hay que ser consciente de que en el mundo que nos rodea en esta vida, el amor es difícil. Y hay otra línea de pensamiento que dice simplemente que es un escéptico pesimista y que lo que quiere es desenmascarar la falsa ilusión del amor.

La ventaja de los grandes autores clásicos es que están sometidos a tus lecturas, a tus interpretaciones, y lo que a ti te dicen. Shakespeare es inagotable, nunca se termina.

 

Al ser un género trágico, de predestinación a la muerte,  ¿Muestra el autor en los personajes algún atisbo de libertad?

 

Los dramas de Shakespeare se dividen en tragedias y comedias. Como tu has dicho, las tragedias se suponen que acaban en muerte y las comedias acaban en el matrimonio, que no se si es mejor o peor que la muerte. En las obras de Shakespeare la diferencia entre la tragedia y la comedia es el final.

De hecho, decía Victor Hugo: “Las comedias de Shakespeare son tragedias que se resuelven a carcajadas de golpe”. Entonces, si que hay esa concepción más negativa, incluso las comedias siempre tienen un regusto amargo pero hay en Shakespeare una aceptación del destino. Al final uno lucha y hace lo que puede pero, en el Shakespeare que nosotros vemos, siempre está abierta esta esperanza a algo más allá que no depende de nosotros.

Si ven el final de una obra como El Mercader de Venecia, hay un amigo que se ha jugado la vida por su amigo. Su amigo al final acaba bien, se va con el amor de su vida y él queda solo caminando por las calles de Venecia. Entonces puedes decir: “termina mal”. Se ha jugado todo por su amigo  y está solo. Pero también puedes decir: “Ha luchado por su amigo, ha luchado por algo, y eso forma parte de la vida. Lo que tiene Shakespeare siempre es, que más allá del final más o menos trágico, es una interpretación abierta.

Shakespeare te habla a ti, por eso es un clásico. Un clásico es un autor que nunca termina de decirte lo que te quiere decir. Y al final, es un diálogo, tú y él.

 

Y a usted, ¿Qué le dice Shakespeare?

 

Para mí es un canto a lo humano. Y es un canto a la ambigüedad, a la dificultad del alma humana. Es un canto que dice ¡Vive! Vive con dignidad, haz lo que puedas. Y es también una alusión a que no todo depende de nosotros. Yo no estoy tan de acuerdo en que Shakespeare sea una persona súper religiosa, pero si que creo que en Shakespeare hay esa profunda preocupación por el sentido de la vida y por la trascendencia. Entonces, al final para Shakespeare la vida es, no es una frase de Shakespeare pero es de un clásico de su época que decía: “La vida es dura, desagradable, cruel, pero demasiado corta”.

 

 

 

 

 

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