Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Una madre imperfecta, una película sobre perfección

Aarón Cadarso

A veces, una película ayuda a un espectador dubitativo a afrontar el luto, el desamor… temas que enfrentan al hombre con los sinsentidos universales tan característicos de nuestro sufrimiento terrenal. La película Una madre imperfecta, que se estrena este viernes 3 de junio, resulta ser, dejándolo de lado la aparente comedia familiar, un sólido relato sobre el redescubrimiento del sentido de ser madre.

Los tiempos podrán cambiar, las prioridades se desordenarán pero siempre, para quien es padre, sus hijos serán la meta hacia una felicidad nutrida de confianza y afecto por sentir y saber que los vástagos, pese a todas las imperfecciones, quieren a sus padres tal y como son, aunque estos puedan ser personas cómicamente impredecibles.

Susan Sarandon destaca en el reparto, con uno de los papeles más notorios de su carrera, a una viuda reciente que acaba de mudarse de ciudad. A su lado , está su hija, que desde un principio no ve con buenos ojos la constante insistencia de su madre por saber de ella. La película es reflejo de cómo en nuestro tiempo somos propensos a no cuidar de los lazos que tenemos con la familia, como si se tratara de delgados hilos. Debemos cuidar esos finísimos hilos si no queremos romper nuestros vinculos a las que estaremos unidos de por vida.

La película propone el redescubrir la vida tras la pérdida, intentando mostrar como la vida está en los demás. Podrá mal interpretarse como una frívola trama de superación  personal pero va más allá. Se trata de ver como el consumismo saciado o todos los bienes materiales nunca serán capaces de llenar a una persona vaciada de sentido por el dolor que supone una pérdida tan grande, como la de un esposo amado. Nuestras imperfecciones que irritan a quienes nos quieren hacen de nosotros las personas adecuadas para amar incondicionalmente, y eso es algo de la que la película orgullosamente presume, de demostrar al dubitativo espectador que el amor de madre es imperfectamente perfecto.

Y como decía al principio, uno se para a escuchar cómo reacciona el publico y escucha: -“¡Joe! Así tenían que ser siempre las pelis, que te dejen con ganas de ser mejor persona.”- Y en mi humilde opinión, consigue concienciar del valor universal del amor en momentos del dolor humano.

Fotograma de la película Una madre imperfecta (The Meddler, 2015) 

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