Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Langosta, el amor en tiempos postmodernos

Aaron Cadarso

Si te vieras obligado a elegir un animal en el que te convertirías una vez mueras. ¿Cúal elegirías? El protagonista de esta peculiar película ha elegido uno, la langosta. ¿Por qué? Porque viven cien años y son toda su vida fértiles…

Langosta (disponible en DVD y Blu Ray) es una película sobre el amor difícil de catalogar, distópica, surrealista e inteligente.

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Está prohibido ser soltero/a, entonces te ves obligado a ir a un hotel donde hay más personas como tú que tienen que participar en una especie de yincana forzosa para encontrar tu pareja en menos de 45 días, si no… te convertirás en el animal que elegiste al registrarte y te soltarán en un bosque donde habitan los solteros rebeldes, los cuales se esconden de una sociedad sin medias tintas que les oprime. Estos solteros tienen una única regla, está prohibido tener relaciones con otras personas, está prohibido amar.

Sin duda se trata de un fiel retrato de nuestro tiempo, híper exponenciado, pero que en esencia refleja la falta de sentido en un  mundo vacío, carente de la mínima trascendencia. Las parejas son instrumentos de supervivencia, incentivadas por un gobierno que saca a la luz el perfil más animal del hombre, sobrevivir por encima de todo.

Pero a pesar de tal horrible contexto, nuestro protagonista, por que es nuestro, somos nosotros, decide amar escapando de ambas opciones. No hay una moraleja clara en una historia tan sorprendente y desgarradora como esta pero quizás quiera sugerir que solo un loco amaría incondicionamnete, y asi es.

El protagonista de la trama, interpretado por Colin Farrell, intentará sobrevivir pero eso le conducirá a elegir la opción más difícil, amar verdaderamente.

A medida que la trama se desarrolla, el protagonista experimenta un redescibrimiento de lo que implica amar, entre la locura de ambas posturas tan radicales. El amor posmoderno se ha quedado sin su perfil romántico y su funcionalidad, en un gran porcentaje, lo configura como un actuar y no un sentir. Es difícil que personas socialmente distintas puedan fundirse en el amor, por eso el director griego Yorgos Lanthimos, pone a un hombre desasosegado pero cuerdo en una situación que lo supera, que le obliga, sin proponérselo, a amar de verdad, pues es la única opción que no le llevará a la muerte. El inconveniente de esa vida plena de amor en un mundo así es que esta íntimamente ligado con el fracaso trágico. Muy revelador.

Una experiencia que a pesar de que por momentos resulta incómoda, es un retrato de un futuro no muy lejano si continuamos rebajando a las personas a medios y no fines.

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