Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Carta a los Reyes Magos: 'Me pido'

Detalle de la Adoración de los Reyes Magos del Folio 206 del Códice de Roda, conservado en la Real Academia de la Historia (España), siglo X-XI.

Pablo Velasco Quintana

Aun con cierto pudor, voy a compartir con ustedes mi carta a los Reyes Magos, esperando con ello ser más y mejor atendido por sus mágicas majestades. Pero lo voy a hacer apoyado en otros. Porque creo firmemente que no existe la literatura de auto-ayuda, sino que toda la buena literatura ayuda. 

Me pido, como Gregorio Luri, celebrar mi familia imperfecta. Porque ser una familia perfecta es muy difícil, sin embargo, ser una familia normal tiene mucho mérito sobre todo en este mundo lleno de incertidumbres. Para un hijo es un chollo tener a un padre sensatamente imperfecto. | Elogio de las familias sensatamente imperfectas, Ariel. |

 Me pido, como Guadalupe Arbona, descubrir “que el destino del hombre no es inventarse a sí mismo, sino ser hijo”. | Puerta principal, Encuentro |

Me pido, como Julio Martínez Mesanza, decirte que “iré al combate solo si tú vienes;/ solo si me acompañas al combate./ Pues no hay Jerusalén si tú no vienes”. | Gloria, Adonais Rialp. |

Me pido, como Javier Gomá, juzgar mi vida como un golpe de buena suerte, un don inmerecido, porque quién así lo hace “esperará la muerte sin rencor y sin deudas, y descansará en paz”. | La imagen de tu vida, Galaxia Gutenmberg. |

Me pido, como Franco Nembrini, “que cada aspecto particular de la vida sea salvado, porque el hombre viene al mundo con un gran deseo, con una gran esperanza, una gran promesa de bien”. Sí, sabemos que es una promesa que el dolor, el mal y la muerte cotidianas se empeñan en contradecir, pero en “esta herida está la dignidad y la grandeza de la vida del hombre”. | Dante, poeta del deseo, Encuentro. |

Me pido, como Fabrice Hadjadj, “contemplar los lirios del campo, comer del trabajo de las propias manos, cantar un cántico viejo y nuevo, con la esposa como viña fecunda, con los hijos como brotes de olivo en torno a la mesa. Cosas muy sencillas pero que exigen para protegerlas la sangre de los mártires”. | La suerte de haber nacido en nuestro tiempo, Rialp. |

 

Columna en memoria de la profesora Irene Vázquez Romero, que en un Adviento de 2012 escribía, utilizando esta forma que hoy hago mía del “me pido”, una carta a los Reyes Magos, que terminaba así: “Me pido no querer pedir nada a los Reyes/ por estar ya vengada/ y habitada.”.

 

Pablo Velasco Quintana

Editor CEU Ediciones

ElDebateDeHoy.es

 

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