Instituto John Henry Newman, Universidad Francisco de Vitoria

Razón, Verdad y Religión

Pablo Domínguez

Comenzamos con la presentación de los protagonistas. Y aquí tenemos fundamentalmente tres nociones o tres realidades: primero la religión, segundo la razón y tercero la verdad. Bueno, efectivamente aquí nos encontramos en una situación que después de la crítica del neopositivismo lógico parecería bastante obvia y es que esto de hablar de religión poco tiene que ver con la verdad. Porque, ya decían ellos, que palabras como "Dios" o palabras como "trascendencia" no es que sean falsas, es que son carentes de sentido, "ausencia de significado", no significan nada. Por tanto, pretender hablar de la religión verdadera parece ser una mezcla de nociones absolutamente impropia...Ésta es la cuestión que presento. Parece por tanto que la religión es lo que muchos dicen hoy día, una cuestión de sentimientos, de afectos, incluso como algo que tiene más que ver con la magia o con el esoterismo, que con cualquier otra situación. Ciertamente, es la postura que tienen no pocos legisladores que consideran que hay que sacar la religión de la escuela porque poco tiene que ver con un estudio sistematizado y cierto al cual el hombre deba dedicarse de un modo intelectual...pertenece a otro tipo, a otro ámbito de la experiencia humana, pero por supuesto, nada que tenga que ver con la ciencia o con la pretensión de verdad.
Bien, esta es la primera de las nociones, "religión", que la he presentado en su crítica moderna. Segundo, la noción de "razón" otra noción prácticamente inabarcable, ¿no? ¿Qué significa la razón? Si uno bucea en la época griega, uno se marea viendo las diversas acepciones que de la razón existen. No sería difícil recorrer los tres, quizás, ámbitos mentales del logos en la época griega, el logos como razón universal del mundo que expuso Heráclito; o el logos como capacidad humana, el hombre animal poseedor de logos; o el logos como palabra como discurso. ¿Qué es la razón? ¿la razón es algo que envuelve el mundo? ¿la capacidad humana? ¿la razón es algo que se expone en los discursos? ¿dónde está la razón? ¿cuál es el análogo principal de la razón? ¿dónde se encuentra el fundamento, la raíz, el origen, la causa de la razón? Pues difícil parece también....Ciertamente no es fácil, pero la pregunta grande es esta: si hablamos de razón ¿donde está la auténtica acepción de razón?

Bien, estas dos cuestiones nos llevan inevitablemente a la cuestión acerca de la verdad. ¿Y qué es la verdad? ¿cómo se alcanza la verdad? ¿Tiene que ver la verdad con la razón, o no? ¿tiene que ver la verdad con el sentimiento o no? En fin, espero haber conseguido lo que pretendía, haber producido un caos mental en las personas que me escuchan, y lo entiendo, esto no es nada fácil. Pero aquí están los protagonistas de la escena: razón, verdad, religión... Y vamos al nudo, por tanto vamos a la segunda parte. Lo que ha hecho la filosofía, la cultura, el pensamiento a lo largo de toda su historia ha sido esencialmente tratar de dilucidar estas nociones fundamentales. Bueno, entonces ¿qué es la razón? Claro, es inseparable de grandes cuestiones como "qué es el hombre", "qué es la libertad" y como "qué es la verdad"...por eso cuando alguien quiere llamarse un filósofo con propiedad, debe escribir una obra que se llame "crítica de la razón". Así lo hizo Kant, para pasar a la historia y lo consiguió (me considero un admirador de Kant aunque creo que no acertó con la solución del problema). Lo cierto es que de cien años para acá tenemos obras de autores muy diversos con todo tipo de críticas de la razón, por ejemplo...por supuesto crítica de la razón pura, crítica de la razón práctica, pero fíjense, crítica de la razón histórica, crítica de la razón dialéctica, crítica de la razón instrumental, crítica de la razón política, crítica de la razón mística, crítica de la razón aleatoria, crítica de la razón fenomenológica, crítica de la razón cínica, crítica de la razón jurídica, crítica de la razón sorda, crítica de la razón utilitaria, crítica de la razón científica, crítica de la razón poética, críticas de todo tipo de razones, es que es innumerable.... Son los títulos de obras de filósofos de hace cien años para acá, "Críticas de la razón algo", todos quieren encontrar la auténtica y genuina esencia de la razón. De todos estos ninguno la encontró. Hoy les voy a decir a ustedes dónde está... no deja de ser un tema ciertamente interesante. Bien, aquí tenemos el nudo: el nudo es "Y ¿Qué pasa con la razón?" Sigue estando en consonancia con la relación entre razón y verdad, porque está claro que la conexión entre razón y verdad es obvia, es manifiesta, es intuitivamente palpable. El problema en este momento es que es tremendamente teórico, y hasta si quieren, propio de unos cuantos locos... o filósofos (muchas veces son palabras que tienen bastante relación, gente que se dedica a elucubraciones que no tiene nada que ver con mi vida). La cuestión de la filosofía, la cuestión del pensamiento, son temas, temas, temas... Como sabemos un tema es una cuestión que puede ser estudiada, analizada pero que no tiene nada que ver conmigo. Lo que tiene que ver conmigo son problemas. Claro, nosotros tenemos que dar el salto del tema al problema, ¿tiene que ver con nosotros la cuestión de la razón? Si yo le digo a cualquiera de vosotros "Oye, ¿te preocupa la cuestión de si es la crítica de la razón jurídica o la crítica de la razón feminista la que da la respuesta al analogado principal de la razón?" Pues alguno dirá, "Jo, pues sinceramente es que me quita el sueño". Sin duda alguna, no es así. Parece una cuestión simpática, y desde luego hay gente para todo, pero no, no es verdad. Esto es una cuestión problemática, enormemente problemática. Porque detrás de esto se encuentran grandes cuestiones.

Todos sabemos lo que le pasó al bueno de Heráclito; a mí me gusta mucho recordar a Heráclito el oscuro, que se fue allí al monte a contemplar, a buscar el logos, y dejó la nobleza de Éfeso con este motivo, con esta finalidad. Parece que tenía mucho que ver el logos con su propia vida, ¿no? Bueno, pues seguramente muchas de nuestras búsquedas particulares, existenciales, concretas tienen que ver con la búsqueda de la genuina razón de las cosas, la causa de las cosas, el fin de las cosas, la racionalidad de la vida. En fin...pero ¿cuál es el problema actual, dónde está el nudo del problema, por qué la crisis actual? Pues yo para esta cuestión voy a traer a un autor, bajo mi punto de vista enormemente simpático, pero no muy conocido. No es ningún humorista, es Flaubert. Pero Flaubert tiene algunas páginas excelentes. Irónico y burlón es Flaubert. Y en una de sus obras, el decía que quería escribir en la época moderna un libro que se titulara "Un libro sobre la nada" Y exponía el por qué: porque es lo que hace el mundo contemporáneo; se dedica a hablar de muchísimas cosas que no tienen sujeto. Es decir, Flaubert advertía la tendencia general de la filosofía, o de la cultura moderna, a vaciarse de la sustancia, a vaciar el sujeto de las cosas. Todo: desde el arte, la ciencia, la política, todo se convierte al final en frías afirmaciones formalistas que nada tienen que ver con aquél que las escucha. Quizás nos pase a muchos de nosotros eso; escucha uno teorías, y teorías y teorías que nada tienen que ver con nosotros, son formalismos vacíos de significado, sin sujeto, donde no puedo poner ni la palabra "yo" ni la palabra "tú" ni la palabra "alguien", porque nada tienen que ver con un sujeto, es una pura vaciedad, es por tanto una especie de verborrea donde uno no se dedica más que a emitir palabras y palabras, temas y teorías que nada tienen que ver con mi vida. En esto se convierte muchas veces la cuestión de la razón, una "cuestión" de la verdad. Y por eso, nos podemos encontrar pues poesías o incluso afirmaciones tan crípticas o curiosas como la de Baudelaire (a mí me parece increíble, se la leo, es complicada, lo falso es complicado siempre, pero bueno, les leo), dice: "Llegas del cielo, profundo o surges del abismo, belleza" está preguntando por la belleza, dice "¿de dónde vienes belleza?" Es el problema de algo abstracto, ¿qué es la belleza?, la pregunta que se hace es racional, qué es la belleza, la pregunta, muy elemental, ¿no?. Y dice: "tu mirada infernal y divina [se ve que lo del principio de no contradicción...] infernal y divina, mezcla confusamente la perfección y el crimen. Me recuerdas por todo ello al vino". Y dice "que llegues del cielo o del infierno ¡qué importa! Monstruo enorme, espantoso, ingenuo...de Satán o de Dios, ¡qué importa!" No le importa el sujeto de las cosas...el sujeto de la razón, el sujeto de la verdad, no le importan. Esto al final, es lo que decía Flaubert, "el vaciamiento de sentido", de todas las palabras, porque carecen de sujeto, de Satán o de Dios, ¡qué importa!. Éste es en el fondo el gran problema de las ideologías, que son teorías, que carecen de sujeto y que tratan de sustentarse en sí mismas. Eso decía Baudelaire respecto de su obra; dice, "quiero escribir un libro sin apoyos exteriores que se sostuviera por la fuerza intrínseca del estilo, como la tierra se mantiene en el aire sin necesidad de sostén, un libro casi sin sujeto, o al menos cuyo sujeto fuera, si fuese posible, casi invisible.

Por eso cuando hablamos de la verdad, cuando hablamos de la razón, hoy existe un grave problema: carece de sujeto. Es decir ¿quién es el que sustenta esto? Y llego al final, llego al desenlace. Bueno, sé que lo ven venir, porque la perspicacia del oyente es grande, pero quisiera comenzar, o hacerlo con la afirmación de Kierkegard en el Postcriptum, (a mi me parece que es una de las afirmaciones bellísimas que hay en las páginas de la filosofía contemporánea) "la piedra filosofal que todos los hombres en todos los tiempos buscaron es" y dice él "el niño aquél que nació en Belén" es decir, lo que todos han buscado es el universal hecho concreto, la verdad absoluta hecha carne, hecha tangible, y por eso dicen que toda filosofía hasta que no se topa con el misterio del Verbo Eterno encarnado, no encuentra solución, y desde luego, no pasa de ser un tema. Efectivamente, aquí está la cuestión: la cuestión está en que el analogado principal del término "logos" es Cristo. Esto es lo que presenta Juan en el proto-evangelio: "Al principio existía el Logos, y el Logos estaba junto a Dios, y el Logos era Dios" Hasta ahí todos los griegos habían expuesto esta doctrina, muchas veces. Que el logos era cuasi divino ya lo decía Heráclito o que ya lo decían tantos, por ejemplo de la escuela jónica. ¿Pero cuál es el problema? Lo que dice Juan es que el Logos se hizo carne y habitó entre nosotros. Éste es el escándalo, éste es el escándalo. Es decir ¿y cuál es la transformación radical que se está produciendo aquí? La transformación radical es que no hemos pasado de una ideología a otra ideología: es que hemos superado la ideología. Es que a partir de ahora, lo que hemos puesto como centro de toda nuestra cosmovisión no es una idea: es una persona. Es decir, hemos encontrado el sujeto. Ya tiene sujeto la razón, ya tiene sujeto la verdad, ya tiene. Ésta es la revolucionaria visión de la verdad a partir del cristianismo. Por eso, podríamos decir que la actitud ante la verdad para el cristianismo, no es la actitud ante una idea, sino ante una persona. Es por tanto ésta actitud, respuesta, adhesión o rechazo, a alguien no a algo, aunque por supuesto, quien encuentra a ese alguien, de ello se deriva toda una cosmovisión expresable racionalmente y es que en efecto, es inseparable la fe de la razón; se necesitan mutuamente; pero la fuente, lo primordial, lo nuclear, insisto, no son ni razones ni ideas; es una persona, cuya expresión, cuya tematización se expresa racionalmente.

Pues bien, aquí es donde podemos ahora, al final de esta exposición que ya acabo, volver a ver aquellas dos afirmaciones; El hombre busca por naturaleza la verdad y habría que darle la vuelta, la Verdad ha buscado desde el principio al hombre. Es decir, el hombre se ha encontrado con la verdad, más que la verdad encontrada por el hombre. Esta es la radical novedad del misterio de la Encarnación; ésta es la radical novedad que expresan los Padres de la Iglesia, de modo especial los de tradición asiática, mostrando la radical novedad del cristianismo frente a la filosofía griega. Y lo segundo, lo real es racional... pues ante el misterio de Cristo, lo real, Cristo encarnado el Verbo eterno encarnado, y el Verbo encarnado y crucificado parece irracional pero es que la razón estrecha humana queda dinamitada por la razón divina, que no la rompe sino que la amplía, la trasciende, la lleva más allá; porque esa es la verdad. La verdad tiene nombre propio: y es Cristo, encarnado, nacido de María la Virgen, crucificado y resucitado y sentado ahora a la derecha del Padre, Él es el principio y el fin. Bien, esta es la actitud cristiana ante la verdad. Y para acabar esta exposición debo hacerla con otra cuña publicitaria dado que antes ha aparecido la expresión de Kant sapere audea (atrévete a saber) que era un poco como leive motive de la Ilustración, aquí podríamos acabar diciendo Cristo sapere audea, atrévete a conocer a Cristo que es la Única Verdad. Muchas gracias.

Conferencia pronunciada por Pablo Domínguez en la Universidad Francisco de Vitoria en 2005


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